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CARTA AL MINISTRO DE EDUCACIÓN

Actualizado: jun 23

Una respuesta cuyo destinatario jamás leerá:

Me ha llegado una carta del Señor Ministro de Educación, Raúl Figueroa y, como yo no le he pedido que me escriba, pero, tengo derecho a responderle, ahí voy:

Partamos por el encabezado:

Dice Estimados sostenedores, directores y profesores

Encuentro, tonto que soy yo, que poner en la misma línea a sostenedores y docentes. En lo personal creo que ponerme a mí a la misma altura de un sostenedor es, a lo menos insultante. Yo no lucro con la educación, yo no vivo del trabajo ajeno, yo no me he hecho rico con los dineros del Estado, así que, por favor, no vuelva a hacerlo.

Luego habla de la pandemia que SU gobierno ha usado para intentar apagar la llama rebelde desatada el 19 de octubre que todos conocemos, pero, además dice: Directores y profesores tuvieron que usar la creatividad y adaptarse a nuevas tecnologías para poder llegar a todos sus alumnos y, nuestros estudiantes, con resiliencia, se esforzaron día a día para seguir aprendiendo desde sus casas.

Cuánta razón tiene, pero; de nuevo un, pero, a usted se le olvida, que lo hemos hecho sin el más mínimo apoyo de su Cartera. Los profesores y profesoras, usamos NUESTRO internet, nuestras casas, arrinconamos a nuestras familias a los dormitorios para hacer las clases. Olvida, señor ministro que es su deber darnos los elementos necesarios para ejercer nuestra labor.

Luego, demostrando el largo de sus pies (patudo), nos dice: Sabemos que el daño en los aprendizajes de niños y jóvenes ha sido profundo y se necesita el trabajo de todos para que el impacto que ha causado en nuestros estudiantes la ausencia de la escuela sea rápidamente revertido. A eso estamos abocados hoy y lo seguiremos haciendo durante los próximos meses.


No me reiré porque lo suyo ni para chiste alcanza ¿Qué daño pueden tener los niños y niñas de las altas clases (que son muy pocos) si disponen de todo? Los verdaderos dañados, Señor Ministro, son los hijos e hijas de nuestro pueblo, el mismo que han dejado cesante para cuidar el bolsillo de quienes dictan las órdenes en Chile, y habla, para más remate de la ausencia de la escuela. Señor Figueroa: La escuela NUNCA estuvo más presente para nuestros estudiantes, haciendo clases virtuales, dando contención emocional a nuestros estudiantes, acompañándolos cuando un pariente directo moría de Covid porque no tuvo el dinero para pagar clínica. La escuela estuvo y estará permanentemente con nuestros niños y niñas, no como su Ministerio que ha renunciado incluso a ser ministerio para ser una oficina pagadora de Subvenciones para los que lucran.


Luego me invita a ver su cuenta pública. ¿Será tan torpe como la de su jefe? Si, el mismo que dijo que en Chile no hay presos políticos, mientras mantienen en prisión a centenares de hombres y mujeres cuyo delito fue ponerse de pie contra un sistema que les declaró la guerra hace 48 años.

Sepa, señor ministro que le escribe un profesor, de escuela municipal, que lleva décadas enseñando a esos niños y niñas que su ministerio y, a través de él el Estado, abandonó.

Nosotros, profesores y profesoras no los vamos a abandonar. No los dejaremos solos porque tenemos vocación de enseñar y no de lucrar.


Por supuesto usted no leerá estas líneas, pero, si ocurriera, lo invito a un debate público sobre el tema.


Luis Fuentes Urra

Profesor de E.G.B

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